Tenemos la pregunta y tenemos la fecha y, en general, hay una cierta alegría. Contenida y momentánea, pero alegría. Lo atribuyo al hecho de que, en los últimos meses, el pesimismo de cariz futbolístico había contaminado las expectativas del campo soberanista hasta conseguir una espesa capa de terribles augurios sobre la frágil predisposición de nuestros políticos a firmar un acuerdo plausible.

Catalunya via

¿Es buena o mala la pregunta? Es la que permite sacar el carro del barro y continuar el camino a todas las formaciones que están a favor del derecho a decidir y que son independentistas o federalistas o algo parecido. Es, políticamente, la menos mala. Es una pregunta clara pero cae en un error conceptual: preguntar a la vez sobre la secesión y sobre otra España diferente a la actual, lo cual es un hecho inusual y raro en los referéndums de este tipo. De facto, representa hacer dos consultas en una: sobre la posibilidad de marcharse de España y sobre la posibilidad de pedir (desde Catalunya) una España organizada federalmente. En este sentido, mezcla dos posibilidades que son excluyentes pero permite que el proyecto independentista llegue a formularse ante el público, con posibilidad de contar qué peso social tiene. He ahí la jugada interesante, siempre y cuando se sepa explicar que, en realidad, sólo elegiremos una cosa nueva: estar o no estar dentro de España.

Nuevamente, la filigrana catalana ha superado todas las previsiones: el soberanismo quería una pregunta binaria y los de Unió e ICV querían una pregunta con más de dos opciones. El peligro era montar una encuesta con tres o cuatro vías, que sería un fraude. ¿Cómo lo han salvado los negociadores? Con imaginación y flexibilidad. Nos ofrecen una pregunta binaria (“¿Quiere que Catalunya se convierta en un Estado?”) que tiene una subpregunta también binaria (“En caso afirmativo, ¿quiere que este Estado sea independiente?”), que es llegar a dónde queremos llegar pero haciendo un pequeño rodeo, que deja tranquilos a los democristianos, a los ecosocialistas y a mucha gente que todavía no sabe qué hará o que, sencillamente, justo ahora empieza a preguntarse de qué va todo esto.

Para los partidarios de la independencia, la pregunta que tenemos encima de la mesa es como aquella hoja Gillette que se promocionaba con un famoso anuncio donde se decía “la primera hoja afeita, la segunda apura”. Así, el soberanismo tendrá un lema claro de campaña: “sí&sí” o “doble sí”, a imitación de la Voll Damm, cerveza que tiene doble malta y que se anuncia con un “doble o nada” o “disfruta el doble”.

Los puntos fuertes de la pregunta son tres: a) ofrece un frente que no es exclusivamente de los independentistas y que es confortable para los federalistas, lo cual también sirve para abrir otra vez la puerta al PSC o, cuando menos, a muchos socialistas catalanes que no están de acuerdo con Pere Navarro; b) ofrece más claridad sobre la independencia que sobre el continuar en España, porque es muy vago referirse a un hipotético Estado catalán dentro de un Estado español, sobre todo cuando eso dependería de todas las autonomías y del Gobierno español; c) los observadores extranjeros pueden comprender perfectamente cuál es el desafío planteado en la pregunta y, por lo tanto, es homologable.

Los puntos débiles de la pregunta también son tres: a) si triunfara la opción de un Estado catalán no independiente, nos encontraríamos con la expresión de un deseo de transformación de España que no depende de la voluntad de la sociedad catalana, como sí lo es, en cambio, la independencia; b) el soberanismo tendrá más trabajo para penetrar entre los indecisos y los dudosos porque la casilla del Estado no independiente puede servir para aplazar la decisión en ámbitos donde la cuestión no llega o llega con poca nitidez; c) si vamos a unas plebiscitarias, esta pregunta no facilitaría la creación de plataformas para agrupar a todos los partidarios del sí y mantendría las ambigüedades dentro de CiU y de ICV.

Sobre la fecha del referéndum, hay poco que decir, más allá de su simbolismo, la ruptura de muros y la expansión de la democracia en el mundo. Y, finalmente, la gran duda: ¿nos dejarán hacer la consulta? Este, aunque no lo parezca, es un falso problema. De una manera u otra, seremos preguntados, eso ahora es muy evidente. El compromiso de los políticos implicados, con el president Mas al frente, es un paso histórico sin posibilidad de marcha atrás.

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6 Responses to Una pregunta como una hoja Gillette: afeitar y apurar (sí&sí)

  1. Josep Mª Esteve dice:

    Estic bàsicament d’acord amb el teu escrit, però, de fet, els “tercera vis s’han sortit amb la seva. Es pot votar independència (si&si) o status quo (no) i la tercera via (si$no) que porta directament a la via morta.
    Tal com jo ho veig, el plaç del 9 de novembre no es complirà, per culpa de l’estat espanyol i de la voluntat de for-ho tot d’acord amb la llei. L’estat minarà totes les vies possibles per tal de evitar la consulta, postergant-la fins a la eternitat. El voler seguir la legalitat es posar-se directa,ment a les seves mans, ja que no podem confiar en un sistema judicial equànime.
    La única via possible serà la DUI amb el suport implícit de la comunitat internacional. I entre tant, cada matí surt un tren cap a Madrid que torna buit al vespre.
    Salut!

  2. Bernat dice:

    Jo crec ara, ens haurien d’explicar com s’haurà d’INTERPRETAR els resultats d’aquesta doble pregunta.

    1) “si&si”: Està clar.
    2) “si&no”: No és una opció de canvi d’estatus que depengui de nosaltres, els catalans.
    3) “no&no” o “no”: És obvi que vol dir.
    4) “no&si”: És un absurd. Suposo que vot nul.

    El que ara no tinc clar, son les bases del “concurs” i la interpretació del resultat.

    Qui guanya?
    És possible que no guanyi ningú? Aquesta opció és la que més “m’engoixa”.
    Si cap opció guanya, el “si&si” i “si&no” sumen per forçar un canvi. És evident que saber-ho abans (aquesta interpretació conjunta del resultat) pot variar molt el vot de molts votants.

  3. Lluis Blanc dice:

    El que em queda de la exposicio de les forçes pro consulta es una frase d’en Quim Arrufat “ja hi ha compte enrera per començar yn conflicte democratic amb l’estat espanyol”. Es aixi i aixi ha de ser, anar cremant etapes i ens en sortirem, tanmateix el conflicte te difussio internacional i hi ha medis molt influyents com The economist que parlen molt mal-lament d’Espanya. “Delenda est Hispania”

  4. Carles Prat dice:

    Està molt bé la pregunta i la data, demostren una voluntat democràtica, però donat que el govern d’Espanya s’hi posa d’esquena i donada la quantitat de botiflers i cagabubtes en el nostre pais, seria millor no fer cap consulta i declarar per part del Parlament una declaració unilateral d’independència,jà. Tota la resta és marejar la perdiu.

  5. Em té preocupat i no sé com es resoldrà el resultat de la votació (si se celebrés la consulta). És a dir quin percentatge en alguna de les tres opcions (No, Sí/No, Sí/Sí) es podria considerar políticament i democràtimament significatiu per a emprendre el camí de la major opció. Aquest dubte em sembla que està bastant extès entre la gent.

  6. Eduard dice:

    Tot i agraint la bona intencio, la baixa volada (per falta de discurs i/o d’informacio) d’algun dels comentaris fets fins ara a la cronica d’avui podria estimar-se com a sorprenent al tractar-se d’un blog d’En Francesc-Marc Alvaro qui, obviament, mereix un altre nivell…

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