El debate en el Congreso de los Diputados para pedir la cesión de competencias al Govern de la Generalitat para organizar un referéndum ha demostrado cinco cosas importantes.

En primer lugar, la actitud inflexible y cerrada de los dos grandes partidos españoles, de la mano de Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, fortalece el proceso soberanista porque refuerza la idea de que el mejor reformismo catalán –el único- en estos momentos es la apuesta por conseguir un Estado catalán independiente. La oferta de intentar reformar la Constitución es, como sabe todo el mundo, un mero recurso retórico. Porque las mayorías en el conjunto de España impiden que prospere ningún cambio de fondo impulsado sólo desde Catalunya.

En segundo lugar, Rajoy ha dicho solemnemente que no reconoce ninguno de los agravios que Catalunya sufre hoy en día –económico, social, cultural, político- y que, por lo tanto, asume que el conflicto entre la sociedad catalana y los poderes del Estado español es un capricho inexplicable, una manía, una rareza y un misterio que no merece nada más que la contención. Ortega y Gasset dijo en 1932, durante la discusión del Estatut, que “el problema catalán sólo se puede conllevar”. Rajoy, desde su inmovilismo, hace lo que recomendaba el conocido pensador.

En tercer lugar, el debate en el Congreso de los Diputados pone en evidencia ante los observadores internacionales que el Gobierno español confía sólo en la aplicación automática de la ley para resolver un conflicto histórico de grandes dimensiones que, tarde o temprano, será también un asunto de dimensión europea. Especialmente significativa es la siguiente frase de Rajoy, expresada sin manías: “Y no me hablen de Escocia”. Hoy, en las cancillerías europeas deben estar más inquietos por la actitud de Rajoy que por la demanda de querer votar que han expresado los tres diputados catalanes.

En cuarto lugar, los partidarios catalanes de la denominada tercera vía son los grandes derrotados del debate en el Congreso porque Rajoy no ha hecho ningún gesto –ninguno- que se pueda relacionar con esta idea. Ciertas élites catalanas no han sido capaces de influir en el discurso del presidente del Gobierno español y, por lo tanto, quedan en evidencia ante el conjunto del país. ¿Abrirá la jornada de hoy una reflexión de fondo entre los sectores empresariales y financieros que más duramente han criticado al president Mas en los últimos meses?

En quinto y último lugar, los discursos de Turull, Rovira y Herrera han dado una imagen plural, seria y clara de lo que pide una gran mayoría de la sociedad catalana. Más allá del tono de cada diputado, el conjunto ha resultado eficaz y pedagógico, y ha servido para hacer llegar a muchos ciudadanos españoles y a muchos medios internacionales el sentido real del derecho a decidir, que es la extensión de la democracia y el reparto del poder, de manera pacífica. Mención especial merece el discurso que, en el turno de los grupos parlamentarios, ha hecho el republicano Alfred Bosch, con ironía fina, contundencia y elegancia.

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3 Responses to Rajoy y Rubalcaba fortalecen el proceso

  1. Rafa- dice:

    Las “élites” catalanas tiene menos ascendiente sobre “Madrit” que el que tenían en 1940. Así y todo hoy concentran el “botiflerismo” como jamás en la historia de Cataluña lo habían representado. El tema no es que esas élites cambien el paso, si no que algunos -bastantes- indecisos que no pertenecen a esas élites termineb por llegar a la conclusión de que no hi ha res a fer.

  2. Elisenda Vidal dice:

    Totalment d’acord. Avui hem constatat que les èlits catalanes( Tercera Via, Pont Aeri, Foment…)no tenen cap poder d’influència ni en el govern espanyol, ni en els ciutadants de Catalunya.

  3. […] Article publicat originalment al bloc de l’autor, Diari de la desconnexió. […]

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