Desde el núcleo de confianza del president de la Generalitat se ha hecho llegar de manera indirecta a Oriol Junqueras y a su equipo que Artur Mas renunciaría a ser cabeza de lista si CiU y ERC acordaran una candidatura conjunta para concurrir a unas elecciones al Parlament que tuvieran carácter plebiscitario, en caso de que la consulta del próximo 9 de noviembre sea prohibida por el Gobierno español, como todo apunta a pesar de los rumores en torno a una hipotética oferta de la Moncloa, poco probable. Mas daría “un paso atrás” para facilitar una lista lo más amplia posible del soberanismo, en la cual los primeros lugares no fueran ocupados por dirigentes de ningún partido sino por personalidades relevantes de la vida asociativa, cultural, profesional y económica del país. “Hay que ser generosos”, ha remarcado un soberanista independiente con interlocución fácil en las dos bandas.

El politólogo Lluís Juncà, jefe de gabinete de Oriol Junqueras, ha expresado de manera discreta en algunos ambientes que la decisión de ERC sobre una propuesta de este tipo dependerá, sobre todo, de la voluntad que tengan los convergentes de llegar a un pacto más detallado y amplio sobre qué hacer al día siguiente de estas eventuales plebiscitarias. Los republicanos aspiran a componer una hoja de ruta lo más concreta posible sobre los pasos a seguir en caso de que –se especula a partir de las encuestas- una candidatura soberanista transversal obtuviera una mayoría lo bastante holgada en el Parlament y lo bastante sólida para articular un Govern plural que hiciera posible la secesión de Catalunya. La dirección de ERC -que observa como su ciclo de crecimiento electoral los lleva a convertirse en la formación política principal por delante de CiU- sólo daría por buena una candidatura de amplio espectro si estuviera directamente vinculada a un calendario de prioridades para trasladar sin ambigüedades al plano institucional el compromiso electoral inequívoco con la independencia. Habría llegado la hora de la ruptura.

Esta cesión de los primeros puestos de la lista electoral a personalidades independientes no supondría, en ningún caso, la retirada de Artur Mas como líder de CiU (o sólo de CDC, llegado el caso) ni la renuncia a presidir un nuevo Govern integrado por varias formaciones comprometidas con la independencia, si convergentes y republicanos llegaran a la conclusión de que un Gabinete que gestionara la separación de España debería contar con dos figuras que se repartieran el protagonismo y las tareas: un president y un conseller en cap, función esta que podría desarrollar perfectamente Oriol Junqueras. Siempre por detrás de los famosos y notables de la candidatura, Mas y Junqueras también formarían parte de la lista transversal y, por lo tanto, serían elegidos diputados de la nueva Cámara que, de hecho, abordaría una etapa constituyente. Otros dirigentes de CiU y de ERC también se integrarían, en segundo plano, a esta candidatura especial.

Los republicanos y los principales asesores del president Mas coinciden en la necesidad de incorporar a una lista transversal de este tipo a algunos dirigentes y nombres emblemáticos provenientes del espacio socialista que se han mostrado partidarios del derecho a decidir, una parte de los cuales ya ha abandonado el PSC. Hay que recordar que ERC, por su parte, ya se ha abierto a estos sectores mediante un acuerdo electoral con Nova Esquerra Catalana –el partido de Ernest Maragall- en los recientes comicios europeos, y contactos con otras personalidades que han evolucionado del federalismo a posiciones soberanistas.

Por otra parte, cada día que pasa parece más remota la posibilidad de que ICV y la CUP se acabasen sumando a una candidatura promovida por CiU y ERC, sobre todo teniendo en cuenta que ni los ecosocialistas ni los cupaires quieren aparcar sus críticas a las políticas de Mas y, sobre todo, a los recortes. La más que probable candidatura de la izquierda alternativa en el Ayuntamiento de Barcelona de cara a las municipales del año que viene (con ICV, EUiA, CUP, Podemos y rostros mediáticos como el de Ada Colau) es incompatible con una alianza donde el eje izquierda-derecha quedara en segundo término en beneficio del objetivo de la independencia. También hay que tener presente que, excepto la CUP, en el resto de la izquierda alternativa no hay unanimidad sobre el proyecto de un Estado independiente, aunque se apoya el derecho a decidir.

Entre los obstáculos para que CiU y ERC congelen temporalmente sus respectivas siglas y contengan sus legítimos intereses para apadrinar una lista soberanista transversal está la desconfianza que generó la negociación entre las dos formaciones para hacer un experimento similar destinado a las últimas elecciones europeas. Varias fuentes aseguran que, en aquel momento, se llegó a un consenso firme sobre algunos nombres para encabezar la lista –Germà Bel, Toni Comin- pero dinámicas partidistas de todo tipo abortaron, finalmente, la operación. CiU considera que Junqueras cambió de criterio a última hora y ERC mantiene que los convergentes no dieron bastantes garantías. Se ha sabido que los negociadores de Convergència habían expresado a sus interlocutores que estaban dispuestos a sacrificar el vínculo con Unió, en caso de que Duran no aceptara la candidatura conjunta con los republicanos. Aquel  tira y afloja fue seguido atentamente por la dirección de la Assemblea Nacional Catalana, que encajó muy mal el desenlace.

El papel futuro de Duran dentro o fuera de CiU, las presiones de determinadas élites económicas, el peso de ciertas bases republicanas y las dinámicas que puedan provenir del mundo local y comarcal también son obstáculos a la hora de imaginar una lista soberanista transversal al Parlament, patrocinada por convergentes y republicanos con nombres de independientes de prestigio en los primeros lugares. Mas y Junqueras saben que hay que mantener la calma para no provocar más reacciones hostiles de las imprescindibles. ERC sigue generando demasiados nervios en algunos círculos del poder empresarial y financiero barcelonés, los mismos que –llegado el caso- podrían facilitar que Duran organizara una nueva Unió Democràtica.

Después del 9 de noviembre entraremos en una nueva fase de la llamada transición nacional, la aceleración de la cual dependerá en buena parte de ERC, que es al actor que sostiene parlamentariamente al Govern de Catalunya. Las mencionadas elecciones plebiscitarias podrían tener lugar a primeros del próximo año (antes de los comicios municipales y de los legislativos españoles previstos) o bien el año 2016, que es cuando lo quiere Mas; durante este largo periodo de espera, la presión de Madrid aumentaría pero, a cambio, se sabría –antes de votar sobre la independencia- cuál es la verdadera fuerza de PP y de PSOE, ambos en retroceso. En determinados ambientes, se ha empezado a considerar que las plebiscitarias se podrían hacer coincidir con las municipales, a pesar del riesgo de españolización que puede comportar, porque eso facilitaría la movilización en el territorio y las sinergias en el bloque soberanista, especialmente activo en muchas capitales de comarca.

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8 Responses to Mas renunciaría a ser cabeza de lista si CiU y ERC pactan una candidatura

  1. Juan Carlos Garcia Pérez dice:

    Gracies per l’article Francesc.
    El que seria imprescindible és que les plebiscitaries, en cas de no poder votar en referendum, siguin l’abans possible. Allargar més el procés no té cap sentit i només allarga l’agonia de la gent i del país, alhora que permet al PP seguir destruint el poc que queda.

    Si es fessin al 2016 es dona 1 any més de marge al PPSOE. Si només se’ls dona 1 mes, no tenen temps de reacció. Cal sorprednre’ls per guanyar.

  2. Josep Manel Castel dice:

    Acabo d’escoltar al portaveu Homs desmentir el pas enrere del president Mas amb arguments poc contundents. Serà o no definitiu, però vist tant des d’un aspecte personal com a estratègic de partit, sóc de l’opinió que encertaria fent-lo. Fas èmfasi en l’importància dels partits d’esquerra més radical en el futur del nostre procés, i és allà on s’han d’aglutinar més esforços per aconseguir la unitat necessària per garantir l’èxit de la transició. Som la ciutadania aquells que hem de fer entendre a aquests compatriotes la necessària col·laboració en un moment tant transcendental.

  3. Albert dice:

    No estic d’acord amb aquesta llista transversal perquè:
    a) Es deixa tota l’oposició a l’espanyolisme.
    b) En la Catalunya que ve, ERC ha de ser el partit del centre-esquerra i CDC el del centre-dreta: no regalem aquests espais als partits espanyolistes diluint-ho tot en la transversalitat.
    c) Si CDC no fa prou bé les coses al Govern, qui ha de liderar el canvi ha de ser una força d’obediència catalana: ERC. I a l’inrevés, si ERC fes les coses malament, CDC hauria de liderar l’alternativa. La transversalitat té el perill, si no es fan prou bé algunes coses, de deixar l’alternativa a partits que tenen com a referent Espanya.
    d) És curiós que CDC busqui la transversalitat justament quan perd vots: CDC té com a assignatura pendent regenerar-se i adaptar-se als nous temps. ERC no ha de suportar el llast de CDC (casos de corrupció com el cas Palau, Oriol Pujol o ara a Torredembarra) i el seu aliat (la Unió de Duran i Lleida).
    e) Vaig votar CDC a les darreres eleccions i el Govern de Mas m’està decebent per insuficient. Els atacs de Madrid són constants, dia sí dia també, i la reacció de Mas i els consellers és molt tèbia. No em sembla un Govern que es cregui prou que està fent una transició. Treguin ja d’una vegada en Mas-Colell, que no sap comunicar gens. I la consellera Rigau… per l’amor de Déu: desobediència i a afrontar el que calgui. Per què va a una manifestació si està disposada a acotar el cap? Va, home, va…
    f) El proper president ha de ser Oriol Junqueras: Mas i CDC estan perdent ARA la seva oportunitat (perquè no fan prou, perquè no regeneren el partit, perquè no tallen la corrupció…). El paper de CDC i de Mas ha de ser, en el futur, el que ara està fent Oriol Junqueras: donar suport extern o govern de concentració. Però per separat: que l’espanyolisme no sigui mai una alternativa.

  4. Joan Matamala dice:

    Bona tarda,

    És un plaer llegir-te!

    Em desconcerta una mica l’últim paràgraf, doncs soc dels que penso que lo de les eleccions el 2.016 és més tàctic que real, doncs no veig com pot aguantar el govern l’allau de re-centralització, i el que és més greu, l’asfixia financera que l’estat practica a la Generalitat cada vegada amb més virolència.

    Crec que després de l’11-S, del 18-S i amb la consulta convocada, la brutal carregada de matxos que aplicarà el gobierno amb la prohibició de la consulta, amb una forta pressió mediàtica en contra del govern, la forta pressió de l’ANC i Òmnium, el President tindrà molt difícil no fer un pas endavant i convocar eleccions durant el mes d’octubre.

    Detecto en el meu entorn un cert cansament, el “què estem esperant”, “què més ens han de fer”, “per què no ens decidim d’una vegada” estan agafant parròquia. Cada vegada ens costa més emplenar escenaris, conferències i tertúlies. La gent comença a demanar decisions fermes i amb objectius clars.

    Cal procurar que no se’ns passi l’arròs.

    Gràcies, Marc, a reveure.

    • Lluís Bassas dice:

      Completament d’acord amb el punt de vista del Joan Matamala. El 9N és la fita i hom ha de ser conseqüent amb ella. Calen decisions en la bona direcció.

      • Elm Costa dice:

        Jo també hi estic d’acord. El que volia dir és que de bon principi estava convençut que el referèndum (o consulta) no es faria i ara ja no n’estic tan segur. És millor unes eleccions que votar el 9-N pel govern espanyol? I com podran aturar la consulta? Fer la consulta és difícil, però aturar-la també…

  5. Carles Prat dice:

    Primer hem de tenir el pis,sigui com sigui, i desprès ja parlarem del color que el pintarem.
    Parlar de colors (polítics), sense tenir parets, es marejar la perdiu i això ens perdrà

  6. Faust dice:

    La data s’acosta i tots estem esperant aquest moment transcendental. Si tenim idees clares, CDC aposta fort i l’Oriol Junqueras pren la seva responsabilitat, doncs endavant.
    No cal esperar més, perquè el desencontre hi serà si o si

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