Artur Mas ha hecho una jugada arriesgada para elegir lo que él debe considerar el mal menor: sustituir la consulta que ha suspendido el TC por otro tipo de consulta a medio camino de la encuesta a gran escala y el gesto de protesta, lo que él denomina zambullirse y “pasar la oleada por debajo” para evitar que esta le arrastre. Los efectos inmediatos de este mal menor es la ruptura de la foto del consenso político, que ha organizado los movimientos del bloque partidario del derecho a decidir desde el gran acuerdo del 12 de diciembre del 2013 sobre la pregunta y la fecha de la consulta. Escribo ruptura de la foto del consenso y no ruptura de la unidad porque no me apunto al dramatismo y todavía es temprano para afirmar tajantemente que el bloque del derecho a decidir haya dejado de existir como tal. Por otra parte, días habrá para analizar las actitudes -también las menos sabidas- de cada actor político que han desembocado en este nuevo capítulo.

¿Dónde estamos, en estos momentos? Mas, fiel a su concepto de ruptura pactada, quiere hacer la cuadratura del círculo: evitar el choque frontal con el Estado español pero cumplir también su compromiso ante la gente que quiere votar. Lo que ha puesto encima de la mesa no es un atajo ni un simulacro, es un ensayo de grandes dimensiones. Un ensayo de consulta para decir al mundo que el proceso sigue sin tener que gastar la bala del verdadero referéndum. Este camino tiene dos grandes problemas, a mi parecer: que la comunidad internacional no entienda lo que se está haciendo (aquí el Govern deberá hacer mucha pedagogía de urgencia) y que la participación sea baja (eso depende del millón largo de personas que lleva movilizándose desde el año 2012). Pero esta consulta tiene también una gran virtud: descoloca al Gobierno español, que debe escoger entre prohibir una consulta que ve como una farsa o ser coherente y dejar que las cosas sucedan. El profesor César Molinas ha hablado acertadamente del “dilema horrible” de Rajoy.

La realidad es que Mas ha llegado más lejos que ningún otro presidente catalán a la hora de plantear la posibilidad de la secesión de Catalunya y eso es reconocido también por una inmensa mayoría de ciudadanos que no le han votado y que le tienen muy lejos de sus preferencias ideológicas. Dicho esto, es obvio que la gestión del conflicto por parte del líder de CiU parte de dos premisas: sumar legitimidad democrática a cada movimiento y aprovechar la embestida del otro para tomar posiciones. Esta manera de hacer pide tiempo y exige escoger con mucho cuidado las oportunidades. El prestigioso jurista Carles Viver Pi-Sunyer, presidente del Consell Assessor per a la Transició Nacional y una de las voces que más escucha Artur Mas, repite desde hace tiempo que el camino hacia la independencia “será largo”. Se podría añadir que, además, tendrá rodeos y cambios de rasante, por descontado.

A partir de ahora, hay dos asuntos sobre los que se especulará, estrechamente ligados uno al otro: la estabilidad del Govern de CiU y la posibilidad de elecciones anticipadas. Tanto el president como el jefe de la oposición han sido cautelosos en este sentido, aunque es sabido que los republicanos no tienen interés alguno en hablar, por ahora, de candidaturas unitarias de cara a unos comicios al Parlament con vocación plebiscitaria. Según algunas voces, la única manera de conjurar los normales intereses de parte y el tacticismo sería, llegado el momento, que las formaciones políticas dieran un paso atrás y cedieran protagonismo a una plataforma electoral transversal, creada a propósito y en la cual los líderes implicados fueran de la mano de figuras de la sociedad civil. Es complicado pero no es imposible, sobre todo teniendo en cuenta que -es una impresión personal- el mundo soberanista de base podría castigar a todos los que no hagan el esfuerzo honesto de sumar.

Mas sabe que, si su ensayo de consulta sale mal, él será el único culpable y le caerán reproches de todos lados. Si la cosa sale bien, el éxito -como pasa siempre- tendrá muchos padres y muchas madres. La apuesta es de las que provocan vértigo, pero es perfectamente congruente con una figura que ha demostrado tener más resistencia de lo que todo el mundo pronosticaba. Mas es -lo subrayo- un hombre a quien el Tribunal Supremo podría llamar a declarar cualquier día de estos, a raíz de la querella que ha puesto contra su persona el partido de Rosa Díez.

El error principal de los adversarios de Mas – de Madrid y de aquí- es haberlo despreciado con notable imprudencia. Diría que el president, ahora, les ha querido decir que estaban muy equivocados.

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5 Responses to El ensayo de consulta de Mas, un chapuzón de riesgo

  1. Ramon Oró dice:

    Molt bé Francesc… totalment d’acord. Una jugada intel·ligent que deixa la pilota al terrat de l’Estat Espanyol i tal com dius sobre el “dilema horrible de Rajoy” de César Molinas, qualsevol jugada per a ells és dolenta!
    Endavant.

  2. Erika dice:

    Hi ha una qualitat del procés català que no valorem prou: portem la iniciativa; Madrid va a remolc i veu les jugades a toro passat. I com bé diu l’article, a cada passa anem sumant més legitimitat democràtica. Àdhuc els més convençuts defensors de la 3ª via s’han quedat sense sortida davant la intransigència autoritària d’Espanya. Ningú gaudeix identificant-se amb la prohibició del vot, per això la Pça Catalunya mig buida.

  3. Jm navarro codina dice:

    Article excelent, com sol ser habitual.
    Em costan entendre que els altres liders no s’adonin que l ‘únic que actua de forma intel.ligent es el President Mas. Que això es llarg i ens hem d’anar carregant de raons, sobretot davant la comunitat internacional. Ens cal fer evident que l’estat no vol fer absolutament res per posar mes i mes gent al nostre favor. La pressa nomes ens portarà a cometre errors irreparables.
    Gracies per la seva visió i per saber-la expressar amb tanta claretat.

  4. Xavier dice:

    Crec que és una de les reflexions més fredes, analítiques i encertades que he llegit sobre aquesta decisió del president Mas. Gràcies Sr. Alvaro.

  5. Àlex Broch dice:

    Estimat Francesc, com sempre files prim. A més sóc dels que pensa que s’ ha de “blindar” Mas, si no, no hi haurà procés. Abraçades. Àlex.

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